Posibles daños al cerebro por la hipertensión

La hipertensión no tratada puede causar daños al cerebro
La hipertensión es el factor de riesgo más importante del ictus. Comparado con las personas con presión arterial normal, el riesgo de padecer un ictus en pacientes con hipertensión aumenta de 3 a 4 veces. El 80% de los ictus se debe a una oclusión vascular y el 20% a una hemorragia cerebral. En cerca de un tercio de los casos, la oclusión peligrosa de un vaso cerebral se produce por un coágulo de sangre que se ha desprendido de una calcificación de la pared vascular en el interior de la carótida o la aorta.

En particular, las arterias del cuello cerebral (macroangiopatía) resultan alteradas por la hipertensión en términos de arterioesclerosis. Las oclusiones o la estenosis grave en personas que tiene la presión arterial alta pueden producirse también en los vasos más grandes del cerebro y causar un ictus. En el cerebro la alteración del torrente circulatorio también puede afectar a los vasos pequeños hasta sus ramificaciones finas (microangiopatía). Se produce un aporte crónico insuficiente de oxígeno y nutrientes. En consecuencia, se altera el funcionamiento del cerebro, es decir, se observa un deterioro mental prematuro (demencia vascular).

Consecuencias de la hipertensión