Examen médico de la hipertensión

Al inicio del examen médico de la hipertensión tendrá lugar una conversación entre médico y paciente. Para diagnosticar la hipertensión y evaluar después los resultados del examen, su historia clínica (anamnesis) es un indicador crucial para el internista. Por ello, le preguntará lo siguiente:
1. ¿Tiene alguna predisposición genética a la hipertensión o a enfermedades cardiacas (es decir, si tiene parientes cercanos que padezcan hipertensión, infarto de miocardio, ictus, gota) o concentraciones elevadas de colesterol (hipercolesterolemia)?
2. ¿Ha tenido dolencias anteriores, es decir, problemas de corazón, diabetes, enfermedad renal o enfermedad metabólica?
3. ¿Existen otros factores de riesgo (como obesidad, tabaquismo, alcohol)?
4. ¿Tiene mucho estrés? ¿Está bajo presión, mentalmente o en su trabajo (por ejemplo, trabajo en turnos)?
5. ¿Qué medicamentos toma regularmente?

Exploración física
La exploración física se concentra principalmente en medir la presión arterial. Se medirá varias veces en un ambiente relajado. No es fiable una lectura aislada que indique presión arterial elevada. Es posible que el nerviosismo, por ejemplo, aumente la presión arterial temporalmente. Algunos pacientes se ponen tan nerviosos cuando acuden a una consulta médica, que es allí únicamente donde presentan una presión arterial excesiva ("hipertensión de la consulta médica" o "hipertensión de bata blanca"). Pero incluso en condiciones normales la presión arterial está sujeta a fluctuaciones importantes y refleja el estrés físico y mental. Sólo se obtienen resultados fiables con mediciones repetidas o mediciones de la presión arterial a lo largo de 24 horas (por ejemplo, si se sospecha una "hipertensión de bata blanca" o apnea de sueño (breve parada respiratoria durante el sueño).

Las mediciones de la presión arterial se efectúan en diferentes días en los dos brazos en posición sedente (más tarde, sólo en el brazo con los valores más altos, normalmente el derecho) tras un periodo de reposo de 3 a 5 minutos. Como orientación: si la presión arterial sube durante las mediciones repetidas en diferentes días (por encima de 140/90 mmHg), entonces existe hipertensión. Sin embargo, al evaluar los valores de la presión arterial, siempre deben tenerse en cuenta los posibles trastornos secundarios.

Como principio básico, su internista también le pesará y auscultará los pulmones y el corazón con un estetoscopio. Los análisis iniciales en sangre y orina también forman parte del diagnóstico básico y en primer lugar son indicativos de los posibles factores de riesgo adicionales y de los daños de los "órganos diana". La condición de los riñones (tamaño de los riñones y composición del tejido renal) se examinan ecográficamente (ecografía renal). Si los riñones son muy pequeños puede indicar una alteración renal ya existente durante un periodo largo de tiempo.
En un electrocardiograma (ECG) se pueden reconocer un posible engrosamiento del músculo cardiaco o trastornos del ritmo cardiaco.

 

En caso necesario, entre otros, y dependiendo del nivel de presión arterial, edad, trastornos secundarios, también se realizan los siguientes exámenes:
• Medición de la presión arterial a largo plazo
• Electrocardiogramas de esfuerzo
• Examen ecográfico del corazón (ecocardiografía)
• Examen ecográfico de los vasos de la pierna y del cuello
• Examen del fondo del ojo por el oftalmólogo
• Exámenes especiales de laboratorio

Si una enfermedad subyacente es la causante de la presión alta (hipertensión secundaria), su médico internista normalmente establecerá un diagnóstico basándose en los exámenes antes descritos. Los valores de la presión arterial que se han elevado súbitamente y la ausencia de respuesta al tratamiento farmacológico también pueden indicar hipertensión secundaria.

¿Qué es la hipertensión?