Hipertensión y estrés

El estrés es una de las principales causas de la hipertensión, por lo que es necesario enfrentarse al estrés.

El estrés es la respuesta del cuerpo a estímulos intensos, como temperaturas frías, ruidos, conflictos. Esto estimula el sistema nervioso central (parte del sistema nervioso autónomo) y libera las hormonas del estrés, epinefrina, norepinefrina y cortisol, de la corteza y de la médula suprarrenal. Existen situaciones de estrés "positivo" (eustrés) que estimulan las actividades cotidianas y de estrés "negativo"(distrés).

En una situación de distrés, las respuestas del cuerpo al estrés están desbordadas y en el caso de una reacción crónica puede afectar negativamente a la evolución de la hipertensión y la arterioesclerosis. El ruido, la presión de la responsabilidad, la agitación, la falta de reconocimiento, el miedo a perder el sustento, los problemas familiares o las preocupaciones del trabajo: todo ello puede desencadenar el estrés.
La respuesta al estrés prepara nuestros cuerpos para situaciones difíciles. La presión arterial sube, la respiración se acelera, el corazón late más deprisa y los músculos se vuelven más tensos. Una vez ha pasado el "peligro", el cuerpo puede relajarse de nuevo y sacar nuevas fuerzas.

Sin embargo, el estrés constante nos puede enfermar. Por ello, hay que aprender a enfrentarse al estrés. En el caso de padecer hipertensión, el reposo y la relajación suficiente es especialmente importante. Las personas hipertensas deben procurar dormir lo suficiente, gozar de vacaciones de descanso y de tiempos de ocio relajantes y evitar la inquietud y los conflictos de la vida cotidiana.
Hay diferentes opciones para manejar activamente el estrés.