Hipotensión y viajar

Para muchas personas que padecen presión arterial baja (hipotensión arterial), los países de vacaciones con climas cálidos y sofocantes quedan excluidos como destinos de viaje ya que los problemas circulatorios aumentan inequívocamente con el calor.

Naturalmente, para personas muy sensibles al calor es más tolerable permanecer en un clima moderado. No obstante, no es necesario que las personas que padecen hipotensión dejen de tomar baños de sol y tampoco están prohibidas las playas con palmeras, si se observan algunas medidas de precaución. Con unos cuantos simples consejos se puede controlar bien la circulación a la orilla del mar y en la playa.

En el caso de vacaciones de invierno lejos de casa, muchos turistas llevan en su maleta ropa demasiado caliente. Las prendas ligeras y sueltas evitan que el calor se acumule debajo, lo que hace que los vasos sanguíneos se ensanchen y hagan bajar la tensión arterial.

Si los fármacos le son útiles para la hipotensión, no olvide llevarlos con usted en su estuche de primeros auxilios.

 

En la playa

En la playa Achicharrarse al sol durante horas hará que al final baje su circulación. Más bien haga alguna actividad y tómese algunas pausas en la sombra. A la orilla del mar se elimina una gran cantidad de agua con el sudor. Por este motivo, asegúrese de beber suficiente líquido y rellene las reservas vacías de sal comiendo algunos aperitivos salados.

Durante una excursión a un museo o por la ciudad no permanezca sin moverse en un lugar durante largo tiempo y camine arriba y abajo lentamente o muévase de aquí para allá sobre los metatarsianos. De este modo la denominada bomba muscular en las pantorrillas hace que la sangre de las piernas sea bombeada de nuevo.

Incluso aunque la cocina regional sea muy tentadora: las comidas copiosas ricas en grasas se depositan en la sangre en la cavidad abdominal durante largo tiempo. En vez de ello, coma varias veces pequeñas cantidades de comida ligera a lo largo del día.  

 

En el avión

El aire en un avión es ligero y seco: a una humedad del 3%-10% el clima es similar al del un desierto situado a una altitud de 3000 metros.

El reducido aporte de oxígeno durante el vuelo, junto con la deshidratación del cuerpo y la falta de movimiento, puede provocar un descenso de la presión arterial. Por este motivo, beba al menos 100 ml cada hora (corresponde a un vaso pequeño), incluso aunque no tenga sed. También son recomendables el agua mineral o los zumos. Evite el alcohol y el café ya que deshidratan aun más. Las medias elásticas previenen los problemas circulatorios y las trombosis. Por otro lado, no tome somníferos ni tranquilizantes.

 

En el hotel

Las temperaturas calientes durante la noche pueden intensificar los problemas de caída de la presión arterial al levantarse y con cansancio por la mañana. Por este motivo tómese su tiempo o siéntese en la cama durante unos instantes antes de levantarse definitivamente.

Programe su día con actividades deportivas. Le ayudarán a adaptarse al clima. Son ideales los deportes de resistencia como nadar (por ejemplo, en la piscina del hotel) o caminar rápido (en la playa por la mañana o la tarde, por ejemplo). Durante los primeros días debe hacer ejercicios suaves, como jogging o aerobic.