Otros daños posibles a órganos por la hipertensión

La hipertensión no tratada puede dañar los órganos corporales.
Además, los bloqueos vasculares relacionados con la arterioesclerosis en los vasos de la pelvis y de las piernas pueden dañar la retina ocular (retinopatía relacionada con hipertensión) que, a largo plazo, produce trastornos de la visión.

La hipertensión generalmente hace que los vasos sanguíneos se vuelvan rígidos y frágiles. Si se deposita grasa e incrustaciones en los vasos sanguíneos, se reduce su diámetro, produciendo trastornos circulatorios (arterioesclerosis). Aparte de la hipertensión, las concentraciones elevadas de colesterol, la diabetes, el tabaquismo, la obesidad, la inactividad física y el estrés también fomentan la arterioesclerosis.

Consecuencias de la hipertensión